Suerte que es haberte conocido y por tramar tierras extrañas, yo puedo escalar los andes sólo por ir a contar tus lunares, contigo celebro y sufro todo mis alegrias y mis males. Suerte que es tener labios sinceros para besarte con más ganas. Suerte que mis pechos sean pequeños y no los confundas con montañas. Suerte que heredé las piernas firmes para correr si un día hace falta y estos tus ojos que me dicen que han de llorar cuando te vayas. Contigo mi vida, quiero vivir la vida y lo que me queda de vida quiero vivir contigo.
Sabes que estoy a tus pies. La felicidad tiene tu nombre y tu piel.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)













No hay comentarios:
Publicar un comentario